カトリック教会のカテキズム


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注

結果 1262-1274

[1262]
Los distintos efectos del Bautismo son significados por los elementos sensibles del rito sacramental. La inmersión en el agua evoca los simbolismos de la muerte y de la purificación, pero también los de la regeneración y de la renovación. Los dos efectos principales, por tanto, son la purificación de los pecados y el nuevo nacimiento en el Espíritu Santo70.
[1263]
Por el Bautismo, todos los pecados son perdonados, el pecado original y todos los pecados personales así como todas las penas del pecado71. En efecto, en los que han sido regenerados no permanece nada que les impida entrar en el Reino de Dios, ni el pecado de Adán, ni el pecado personal, ni las consecuencias del pecado, la más grave de las cuales es la separación de Dios.
[1264]
No obstante, en el bautizado permanecen ciertas consecuencias temporales del pecado, como los sufrimientos, la enfermedad, la muerte o las fragilidades inherentes a la vida como las debilidades de carácter, etc., así como una inclinación al pecado que la Tradición llama concupiscencia, o metafóricamente fomes peccati: «La concupiscencia, dejada para el combate, no puede dañar a los que no la consienten y la resisten con coraje por la gracia de Jesucristo. Antes bien “el que legítimamente luchare, será coronado” (2 Tm 2,5)»72.
[1265]
El Bautismo no solamente purifica de todos los pecados, hace también del neófito “una nueva creatura”73, un hijo adoptivo de Dios74 que ha sido hecho “partícipe de la naturaleza divina”75, miembro de Cristo76, coheredero con Él77 y templo del Espíritu Santo78.
[1266]
La Santísima Trinidad da al bautizado la gracia santificante, la gracia de la justificación que: – le hace capaz de creer en Dios, de esperar en Él y de amarlo mediante las virtudes teologales; – le concede poder vivir y obrar bajo la moción del Espíritu Santo mediante los dones del Espíritu Santo; – le permite crecer en el bien mediante las virtudes morales. Así todo el organismo de la vida sobrenatural del cristiano tiene su raíz en el santo Bautismo.
[1267]
El Bautismo hace de nosotros miembros del Cuerpo de Cristo. “Por tanto (…) somos miembros los unos de los otros”79. El Bautismo incorpora a la Iglesia. De las fuentes bautismales nace el único pueblo de Dios de la Nueva Alianza que trasciende todos los límites naturales o humanos de las naciones, las culturas, las razas y los sexos: “Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar más que un cuerpo”80.
[1268]
Los bautizados vienen a ser “piedras vivas” para “edificación de un edificio espiritual, para un sacerdocio santo”81. Por el Bautismo participan del sacerdocio de Cristo, de su misión profética y real, son “linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido, para anunciar las alabanzas de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz”82. El Bautismo hace participar en el sacerdocio común de los fieles.
[1269]
Hecho miembro de la Iglesia, el bautizado ya no se pertenece a sí mismo83, sino al que murió y resucitó por nosotros84. Por tanto, está llamado a someterse a los demás85, a servirles86 en la comunión de la Iglesia, y a ser “obediente y dócil” a los pastores de la Iglesia87 y a considerarlos con respeto y afecto88. Del mismo modo que el Bautismo es la fuente de responsabilidades y deberes, el bautizado goza también de derechos en el seno de la Iglesia: recibir los sacramentos, ser alimentado con la palabra de Dios y ser sostenido por los otros auxilios espirituales de la Iglesia89.
[1270]
Los bautizados “renacidos [por el bautismo] como hijos de Dios están obligados a confesar delante de los hombres la fe que recibieron de Dios por medio de la Iglesia”90 y de participar en la actividad apostólica y misionera del Pueblo de Dios91.
[1271]
El Bautismo constituye el fundamento de la comunión entre todos los cristianos, e incluso con los que todavía no están en plena comunión con la Iglesia católica: “Los que creen en Cristo y han recibido válidamente el Bautismo están en una cierta comunión, aunque no perfecta, con la Iglesia católica (…). Justificados por la fe en el Bautismo, se han incorporado a Cristo; por tanto, con todo derecho se honran con el nombre de cristianos y son reconocidos con razón por los hijos de la Iglesia católica como hermanos del Señor”92. “Por consiguiente, el bautismo constituye un vínculo sacramental de unidad, vigente entre los que han sido regenerados por él”93.
[1272]
Incorporado a Cristo por el Bautismo, el bautizado es configurado con Cristo94. El Bautismo imprime en el cristiano un sello espiritual indeleble (character) de su pertenencia a Cristo. Este sello no es borrado por ningún pecado, aunque el pecado impida al Bautismo dar frutos de salvación95. Dado una vez por todas, el Bautismo no puede ser reiterado.
[1273]
Incorporados a la Iglesia por el Bautismo, los fieles han recibido el carácter sacramental que los consagra para el culto religioso cristiano96. El sello bautismal capacita y compromete a los cristianos a servir a Dios mediante una participación viva en la santa Liturgia de la Iglesia y a ejercer su sacerdocio bautismal por el testimonio de una vida santa y de una caridad eficaz97.
[1274]
El “sello del Señor”98, es el sello con que el Espíritu Santo nos ha marcado “para el día de la redención”99. “El Bautismo, en efecto, es el sello de la vida eterna”100. El fiel que “guarde el sello” hasta el fin, es decir, que permanezca fiel a las exigencias de su Bautismo, podrá morir marcado con “el signo de la fe”101, con la fe de su Bautismo, en la espera de la visión bienaventurada de Dios —consumación de la fe— y en la esperanza de la resurrección.