カトリック教会のカテキズム


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注

結果 1503-1505

[1503]
La compasión de Cristo hacia los enfermos y sus numerosas curaciones de dolientes de toda clase9 son un signo maravilloso de que “Dios ha visitado a su pueblo”10 y de que el Reino de Dios está muy cerca. Jesús no tiene solamente poder para curar, sino también de perdonar los pecados11: vino a curar al hombre entero, alma y cuerpo; es el médico que los enfermos necesitan12. Su compasión hacia todos los que sufren llega hasta identificarse con ellos: “Estuve enfermo y me visitasteis”13. Su amor de predilección para con los enfermos no ha cesado, a lo largo de los siglos, de suscitar la atención muy particular de los cristianos hacia todos los que sufren en su cuerpo y en su alma. Esta atención dio origen a infatigables esfuerzos por aliviar a los que sufren.
[1504]
A menudo Jesús pide a los enfermos que crean14. Se sirve de signos para curar: saliva e imposición de manos15, barro y ablución16. Los enfermos tratan de tocarlo17 “pues salía de él una fuerza que los curaba a todos”18. Así, en los sacramentos, Cristo continúa “tocándonos” para sanarnos.
[1505]
Conmovido por tantos sufrimientos, Cristo no sólo se deja tocar por los enfermos, sino que hace suyas sus miserias: “El tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades”19. No curó a todos los enfermos. Sus curaciones eran signos de la venida del Reino de Dios. Anunciaban una curación más radical: la victoria sobre el pecado y la muerte por su Pascua. En la Cruz, Cristo tomó sobre sí todo el peso del mal20 y quitó el “pecado del mundo”21, del que la enfermedad no es sino una consecuencia. Por su pasión y su muerte en la Cruz, Cristo dio un sentido nuevo al sufrimiento: desde entonces éste nos configura con Él y nos une a su pasión redentora.