カトリック教会のカテキズム


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注

結果 2129-2132

[2129]
El mandamiento divino implicaba la prohibición de toda representación de Dios por mano del hombre. El Deuteronomio lo explica así: “Puesto que no visteis figura alguna el día en que el Señor os habló en el Horeb de en medio del fuego, no vayáis a prevaricar y os hagáis alguna escultura de cualquier representación que sea…”Dt 4,15-16.. Quien se revela a Israel es el Dios absolutamente Trascendente. “Él lo es todo”, pero al mismo tiempo “está por encima de todas sus obras”Si 43,27- 28.. Es la fuente de toda belleza creadacf Sb 13,3..
[2130]
Sin embargo, ya en el Antiguo Testamento Dios ordenó o permitió la institución de imágenes que conducirían simbólicamente a la salvación por el Verbo encarnado: la serpiente de broncecf Nm 21,4-9; Sb 16,5-14; Jn 3,14-15., el arca de la Alianza y los querubinescf Ex 25,10-12; 1 R 6,23-28; 7,23-26..
[2131]
Fundándose en el misterio del Verbo encarnado, el séptimo Concilio Ecuménico (celebrado en Nicea el año 787), justificó contra los iconoclastas el culto de las sagradas imágenes: las de Cristo, pero también las de la Madre de Dios, de los ángeles y de todos los santos. El Hijo de Dios, al encarnarse, inauguró una nueva “economía” de las imágenes.
[2132]
El culto cristiano de las imágenes no es contrario al primer mandamiento que proscribe los ídolos. En efecto, “el honor dado a una imagen se remonta al modelo original”San Basilio Magno, Liber de Spiritu Sancto, 18,45., “el que venera una imagen, venera al que en ella está representado”Concilio de Nicea II: DS, 601; cf Concilio de Trento: DS, 1821-1825; CV II: SC, 125; LG, 67.. El honor tributado a las imágenes sagradas es una “veneración respetuosa”, no una adoración, que sólo corresponde a Dios:
«El culto de la religión no se dirige a las imágenes en sí mismas como realidades, sino que las mira bajo su aspecto propio de imágenes que nos conducen a Dios encarnado. Ahora bien, el movimiento que se dirige a la imagen en cuanto tal, no se detiene en ella, sino que tiende a la realidad de la que ella es imagen»S. Tomás de A., S.Th., 2-2, q. 81, a. 3, ad 3..