カトリック教会のカテキズム


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注

結果 214-221

[214]
Dios, “El que es”, se reveló a Israel como el que es “rico en amor y fidelidad”31. Estos dos términos expresan de forma condensada las riquezas del Nombre divino. En todas sus obras, Dios muestra su benevolencia, su bondad, su gracia, su amor; pero también su fiabilidad, su constancia, su fidelidad, su verdad. “Doy gracias a tu Nombre por tu amor y tu verdad”32. Él es la Verdad, porque “Dios es Luz, en él no hay tiniebla alguna”33; él es “Amor”, como lo enseña el apóstol Juan34.
[215]
“Es verdad el principio de tu palabra, por siempre, todos tus justos juicios”35. “Ahora, mi Señor Dios, tú eres Dios, tus palabras son verdad”36; por eso las promesas de Dios se realizan siempre37. Dios es la Verdad misma, sus palabras no pueden engañar. Por ello el hombre se puede entregar con toda confianza a la verdad y a la fidelidad de la palabra de Dios en todas las cosas. El comienzo del pecado y de la caída del hombre fue una mentira del tentador que indujo a dudar de la palabra de Dios, de su benevolencia y de su fidelidad.
[216]
La verdad de Dios es su sabiduría que rige todo el orden de la creación y del gobierno del mundo38. Dios, único Creador del cielo y de la tierra39, es el único que puede dar el conocimiento verdadero de todas las cosas creadas en su relación con Él40.
[217]
Dios es también verdadero cuando se revela: la enseñanza que viene de Dios es “una Ley de verdad”41. Cuando envíe su Hijo al mundo, será para “dar testimonio de la Verdad”42: “Sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado inteligencia para que conozcamos al Verdadero”43.
[218]
A lo largo de su historia, Israel pudo descubrir que Dios sólo tenía una razón para revelársele y escogerlo entre todos los pueblos como pueblo suyo: su amor gratuito44. E Israel comprendió, gracias a sus profetas, que también por amor Dios no cesó de salvarlo45 y de perdonarle su infidelidad y sus pecados46.
[219]
El amor de Dios a Israel es comparado al amor de un padre a su hijo47. Este amor es más fuerte que el amor de una madre a sus hijos48. Dios ama a su pueblo más que un esposo a su amada49; este amor vencerá incluso las peores infidelidades50; llegará hasta el don más precioso: “Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único”51.
[220]
El amor de Dios es “eterno”52. “Porque los montes se correrán y las colinas se moverán, mas mi amor de tu lado no se apartará”53. “Con amor eterno te he amado: por eso he reservado gracia para ti”54.
[221]
Pero san Juan irá todavía más lejos al afirmar: “Dios es Amor”55; el ser mismo de Dios es Amor. Al enviar en la plenitud de los tiempos a su Hijo único y al Espíritu de Amor, Dios revela su secreto más íntimo56; Él mismo es una eterna comunicación de amor: Padre, Hijo y Espíritu Santo, y nos ha destinado a participar en Él.