カトリック教会のカテキズム


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注

結果 2331-2336

[2331]
“Dios es amor y vive en sí mismo un misterio de comunión personal de amor. Creándola a su imagen (…) Dios inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocación, y consiguientemente la capacidad y la responsabilidad del amor y de la comunión”FC, 11.. “Dios creó el hombre a imagen suya; (…) hombre y mujer los creó”Gn 1,27.. “Creced y multiplicaos”Gn 1,28.; “el día en que Dios creó al hombre, le hizo a imagen de Dios. Los creó varón y hembra, los bendijo, y los llamó «Hombre» en el día de su creación”Gn 5,1-2..
[2332]
La sexualidad abraza todos los aspectos de la persona humana, en la unidad de su cuerpo y de su alma. Concierne particularmente a la afectividad, a la capacidad de amar y de procrear y, de manera más general, a la aptitud para establecer vínculos de comunión con otro.
[2333]
Corresponde a cada uno, hombre y mujer, reconocer y aceptar su identidad sexual. La diferencia y la complementariedad físicas, morales y espirituales, están orientadas a los bienes del matrimonio y al desarrollo de la vida familiar. La armonía de la pareja humana y de la sociedad depende en parte de la manera en que son vividas entre los sexos la complementariedad, la necesidad y el apoyo mutuos.
[2334]
«Creando al hombre “varón y mujer”, Dios da la dignidad personal de igual modo al hombre y a la mujer»FC, 22; cf GS, 49,2.. “El hombre es una persona, y esto se aplica en la misma medida al hombre y a la mujer, porque los dos fueron creados a imagen y semejanza de un Dios personal”MD, 6..
[2335]
Cada uno de los dos sexos es, con una dignidad igual, aunque de manera distinta, imagen del poder y de la ternura de Dios. La unión del hombre y de la mujer en el matrimonio es una manera de imitar en la carne la generosidad y la fecundidad del Creador: “El hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne”Gn 2,24.. De esta unión proceden todas las generaciones humanascf Gn 4,1-2.25-26; 5,1..
[2336]
Jesús vino a restaurar la creación en la pureza de sus orígenes. En el Sermón de la Montaña interpreta de manera rigurosa el plan de Dios: «Habéis oído que se dijo: “no cometerás adulterio”. Pues yo os digo: “Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón”»Mt 5,27-28.. El hombre no debe separar lo que Dios ha unidocf Mt 19,6.. La Tradición de la Iglesia ha entendido el sexto mandamiento como referido a la globalidad de la sexualidad humana.