カトリック教会のカテキズム


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注

結果 2581-2584

[2581]
Para el pueblo de Dios, el Templo debía ser el lugar donde aprender a orar: las peregrinaciones, las fiestas, los sacrificios, la ofrenda de la tarde, el incienso, los panes de “la proposición”, todos estos signos de la santidad y de la gloria de Dios, Altísimo pero muy cercano, eran llamamientos y caminos para la oración. Sin embargo, el ritualismo arrastraba al pueblo con frecuencia hacia un culto demasiado exterior. Era necesaria la educación de la fe, la conversión del corazón. Esta fue la misión de los profetas, antes y después del destierro.
[2582]
Elías es el padre de los profetas, de la raza de los que buscan a Dios, de los que van tras su rostrocf Sal 24,6.. Su nombre, “El Señor es mi Dios”, anuncia el grito del pueblo en respuesta a su oración sobre el monte Carmelocf 1 R 18,39.. Santiago nos remite a él para incitarnos a orar: “La oración ferviente del justo tiene mucho poder”St 5,16; cf St 5,16-18..
[2583]
Después de haber aprendido la misericordia en su retirada al torrente de Kérit, Elías enseña a la viuda de Sarepta la fe en la palabra de Dios, fe que confirma con su oración insistente: Dios devuelve la vida al hijo de la viudacf 1 R 17,7-24.. En el sacrificio sobre el Monte Carmelo, prueba decisiva para la fe del pueblo de Dios, el fuego del Señor es la respuesta a su súplica de que se consume el holocausto (…) “a la hora de la ofrenda de la tarde”: “¡Respóndeme, Señor, respóndeme!” son las palabras de Elías que las liturgias orientales recogen en la epíclesis eucarísticacf 1 R 18,20-39.. Finalmente, volviendo a andar el camino del desierto hacia el lugar donde el Dios vivo y verdadero se reveló a su pueblo, Elías se recoge como Moisés “en la hendidura de la roca” hasta que “pasa” la presencia misteriosa de Dioscf 1 R 19,1-14; Ex 33,19-23.. Pero solamente en el monte de la Transfiguración se dará a conocer Aquél cuyo Rostro buscancf Lc 9,30-35.: el conocimiento de la Gloria de Dios está en la rostro de Cristo crucificado y resucitadocf 2 Co 4,6..
[2584]
A solas con Dios, los profetas extraen luz y fuerza para su misión. Su oración no es una huida del mundo infiel, sino una escucha de la palabra de Dios, es, a veces, un debatirse o una queja, y siempre una intercesión que espera y prepara la intervención del Dios salvador, Señor de la historiacf Am 7,2. 5; Is 6,5. 8. 11; Jr 1,6; 15,15-18; 20,7-18..