[2767]
教会は当初から、主のことばと、信じる者の心にいのちを与える聖霊という分離しがたいたまものをいただき、それを生活に生かしてきました。初期の教会共同体は、ユダヤ教信心の伝統であった「十八祝福」に替えて、主の祈りを「日に三回」n15唱えていました。
Este don indisociable de las palabras del Señor y del Espíritu Santo que les da vida en el corazón de los creyentes ha sido recibido y vivido por la Iglesia desde los comienzos. Las primeras comunidades recitan la Oración del Señor “tres veces al día”Didaché 8,3., en lugar de las “Dieciocho bendiciones” de la piedad judía.
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使徒伝承によると、主の祈りは典礼の祈りの中心的な位置を占めることになります。
主は、「兄弟のために共同で祈ることを教えておられます。なぜなら、天におられるわたしの父よとはいわないで、わたしたちの父よといわれるからです。それは、わたしたちの祈りがただ一つの心で教会全体のためにささげられる祈りとなるためです」n16。
すべての典礼伝承で、主の祈りは「教会の祈り(時課の祈り)」の朝の祈りや晩の祈りの不可欠な要素となっています。しかしこの祈りの教会的特徴は、とくにキリスト教入信の三つの秘跡において明確に表されます。
Según la Tradición apostólica, la Oración del Señor está arraigada esencialmente en la oración litúrgica.
«El Señor nos enseña a orar en común por todos nuestros hermanos. Porque Él no dice “Padre mío” que estás en el cielo, sino “Padre nuestro”, a fin de que nuestra oración sea de una sola alma para todo el Cuerpo de la Iglesia»San Juan Crisóstomo, In Matthaeum, homilia 19,4..
En todas las tradiciones litúrgicas, la Oración del Señor es parte integrante de las principales Horas del Oficio divino. Este carácter eclesial aparece con evidencia sobre todo en los tres sacramentos de la iniciación cristiana:
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洗礼と堅信においては、主の祈りの伝授が神的いのちへの新たな誕生を意味します。キリスト教の祈りとは神のことばそのものによって神に語ることですから、「神の……生きたことばによって新たに生まれた」(一ペトロ1∙23)人々は、御父がつねに聞き入れてくださるみことばだけによって祈ることを学びます。そしてその後は、聖霊の塗油によって心と耳と唇、つまり、子供としての存在全体に消えない印章を刻まれているので、彼らは祈ることができるのです。したがって、教父たちによる「主の祈り」の解説の大部分は、洗礼志願者と新信者とに向けられたものとなっています。教会が主の祈りを唱えるときにはいつも、「生まれたばかりの乳飲み子のように」、祈ってあわれみを受ける民となるのですn17。
En el Bautismo y la Confirmación, la entrega [traditio] de la Oración del Señor significa el nuevo nacimiento a la vida divina. Como la oración cristiana es hablar con Dios con la misma Palabra de Dios, “los que son engendrados de nuevo por la Palabra del Dios vivo”1 P 1,23. aprenden a invocar a su Padre con la única Palabra que él escucha siempre. Y pueden hacerlo de ahora en adelante porque el sello de la Unción del Espíritu Santo ha sido grabado indeleble en sus corazones, sus oídos, sus labios, en todo su ser filial. Por eso, la mayor parte de los comentarios patrísticos del Padre Nuestro están dirigidos a los catecúmenos y a los neófitos. Cuando la Iglesia reza la Oración del Señor, es siempre el Pueblo de los “neófitos” el que ora y obtiene misericordiacf 1 P 2,1-10..
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エウカリスチアの典礼(感謝の祭儀)においては、主の祈りが全教会の祈りとなっています。ここでは、その完全な意味とその効果とが表されています。主の祈りは奉献文(感謝の祈り)と聖体拝領との間に置かれて、一方では、聖霊の働きを求める祈り(エピクレシス)の中で表されたすべての願いや執り成しの祈りを一つにまとめ、他方では、聖体拝領によって先取りされる神の国の会食への招きとなります。
En la Liturgia eucarística, la Oración del Señor aparece como la oración de toda la Iglesia. Allí se revela su sentido pleno y su eficacia. Situada entre la Anáfora (Oración eucarística) y la liturgia de la Comunión, recapitula por una parte todas las peticiones e intercesiones expresadas en el movimiento de la epíclesis, y, por otra parte, llama a la puerta del Festín del Reino que la comunión sacramental va a anticipar.
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感謝の祭儀では、主の祈りは、この祈りに含まれている願いの終末的性格も明らかにします。それは「終わりの時」、すなわち聖霊の注ぎによって始まりキリストの再臨によって終わる、救いの時に固有な祈りです。御父への願いは旧約の祈りとは異なり、十字架につけられて復活されたキリストによってただ一度ですでに実現された救いの神秘をよりどころにしたものなのです。
En la Eucaristía, la Oración del Señor manifiesta también el carácter escatológico de sus peticiones. Es la oración propia de los “últimos tiempos”, tiempos de salvación que han comenzado con la efusión del Espíritu Santo y que terminarán con la Vuelta del Señor. Las peticiones al Padre, a diferencia de las oraciones de la Antigua Alianza, se apoyan en el misterio de salvación ya realizado, de una vez por todas, en Cristo crucificado y resucitado.
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この固い信仰から、七つの願いの一つ一つを心を込めて表明させる希望がわき出ます。七つの願いは現在のうめき、すなわちこの忍耐の時、「自分がどのようになるかは、まだ示されていない」(一ヨハネ3∙2)待望の時のうめきを表していますn18。感謝の祭儀と「主の祈り」とは、「主が来られるときまで」(一コリント11∙26)主の来臨を指向し続けるのです。
De esta fe inquebrantable brota la esperanza que suscita cada una de las siete peticiones. Estas expresan los gemidos del tiempo presente, este tiempo de paciencia y de espera durante el cual “aún no se ha manifestado lo que seremos”1 Jn 3,2; cf Col 3,4.. La Eucaristía y el Padre Nuestro están orientados hacia la venida del Señor, “¡hasta que venga!”1 Co 11,26..