カトリック教会のカテキズム


× クリア
🇯🇵 🇮🇹 🇻🇦 🇪🇸
注

結果 315-324

[315]
En la creación del mundo y del hombre, Dios ofreció el primero y universal testimonio de su amor todopoderoso y de su sabiduría, el primer anuncio de su “designio benevolente” que encuentra su fin en la nueva creación en Cristo.
[316]
Aunque la obra de la creación se atribuya particularmente al Padre, es igualmente verdad de fe que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son el principio único e indivisible de la creación.
[317]
Sólo Dios ha creado el universo, libremente, sin ninguna ayuda.
[318]
Ninguna criatura tiene el poder infinito que es necesario para “crear” en el sentido propio de la palabra, es decir, de producir y de dar el ser a lo que no lo tenía en modo alguno (llamar a la existencia de la nada)cf Congregación para la Educación Católica, Decreto del 27 de julio de 1914, Theses approbatae philosophiae tomisticae: DS 3624..
[319]
Dios creó el mundo para manifestar y comunicar su gloria. La gloria para la que Dios creó a sus criaturas consiste en que tengan parte en su verdad, su bondad y su belleza.
[320]
Dios, que ha creado el universo, lo mantiene en la existencia por su Verbo, “el Hijo que sostiene todo con su palabra poderosa”Hb 1,3. y por su Espirita Creador que da la vida.
[321]
La divina providencia consiste en las disposiciones por las que Dios conduce con sabiduría y amor todas las criaturas hasta su fin último.
[322]
Cristo nos invita al abandono filial en la providencia de nuestro Padre celestialcf Mt 6,26-34. y el apóstol san Pedro insiste: “Confiadle todas vuestras preocupaciones pues él cuida de vosotros”1 P 5,7; cf Sal 55,23..
[323]
La providencia divina actúa también por la acción de las criaturas. A los seres humanos Dios les concede cooperar libremente en sus designios.
[324]
La permisión divina del mal físico y del mal moral es misterio que Dios esclarece por su Hijo, Jesucristo, muerto y resucitado para vencer el mal. La fe nos da la certeza de que Dios no permitiría el mal si no hiciera salir el bien del mal mismo, por caminos que nosotros sólo conoceremos plenamente en la vida eterna.