カトリック教会のカテキズム


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注

結果 519-521

[519]
Toda la riqueza de Cristo “es para todo hombre y constituye el bien de cada uno”21. Cristo no vivió su vida para sí mismo, sino para nosotros, desde su Encarnación “por nosotros los hombres y por nuestra salvación” hasta su muerte “por nuestros pecados”22 y en su Resurrección “para nuestra justificación”23. Todavía ahora, es “nuestro abogado cerca del Padre”24, “estando siempre vivo para interceder en nuestro favor”25. Con todo lo que vivió y sufrió por nosotros de una vez por todas, permanece presente para siempre “ante el acatamiento de Dios en favor nuestro”26.
[520]
Durante toda su vida, Jesús se muestra como nuestro modelo27: Él es el “hombre perfecto”28 que nos invita a ser sus discípulos y a seguirle: con su anonadamiento, nos ha dado un ejemplo que imitar29; con su oración atrae a la oración30; con su pobreza, llama a aceptar libremente la privación y las persecuciones31.
[521]
Todo lo que Cristo vivió hace que podamos vivirlo en Él y que Él lo viva en nosotros. “El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido en cierto modo con todo hombre”32. Estamos llamados a no ser más que una sola cosa con Él; nos hace comulgar, en cuanto miembros de su Cuerpo, en lo que Él vivió en su carne por nosotros y como modelo nuestro:
«Debemos continuar y cumplir en nosotros los estados y misterios de Jesús, y pedirle con frecuencia que los realice y lleve a plenitud en nosotros y en toda su Iglesia (…) Porque el Hijo de Dios tiene el designio de hacer participar y de extender y continuar sus misterios en nosotros y en toda su Iglesia (…) por las gracias que Él quiere comunicarnos y por los efectos que quiere obrar en nosotros gracias a estos misterios. Y por este medio quiere cumplirlos en nosotros»33.