カトリック教会のカテキズム


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注

結果 527-530

[527]
La Circuncisión de Jesús, al octavo día de su nacimiento58 es señal de su inserción en la descendencia de Abraham, en el pueblo de la Alianza, de su sometimiento a la Ley59 y de su consagración al culto de Israel en el que participará durante toda su vida. Este signo prefigura “la circuncisión en Cristo” que es el Bautismo60.
[528]
La Epifanía es la manifestación de Jesús como Mesías de Israel, Hijo de Dios y Salvador del mundo. Con el bautismo de Jesús en el Jordán y las bodas de Caná61, la Epifanía celebra la adoración de Jesús por unos “magos” venidos de Oriente62 En estos “magos”, representantes de religiones paganas de pueblos vecinos, el Evangelio ve las primicias de las naciones que acogen, por la Encarnación, la Buena Nueva de la salvación. La llegada de los magos a Jerusalén para “rendir homenaje al rey de los Judíos”63 muestra que buscan en Israel, a la luz mesiánica de la estrella de David64 al que será el rey de las naciones65. Su venida significa que los gentiles no pueden descubrir a Jesús y adorarle como Hijo de Dios y Salvador del mundo sino volviéndose hacia los judíos66 y recibiendo de ellos su promesa mesiánica tal como está contenida en el Antiguo Testamento67. La Epifanía manifiesta que “la multitud de los gentiles entra en la familia de los patriarcas”68 y adquiere la israelitica dignitas (la dignidad israelítica)69.
[529]
La Presentación de Jesús en el Templo70 lo muestra como el Primogénito que pertenece al Señor71. Con Simeón y Ana, toda la expectación de Israel es la que viene al Encuentro de su Salvador (la tradición bizantina llama así a este acontecimiento). Jesús es reconocido como el Mesías tan esperado, “luz de las naciones” y “gloria de Israel”, pero también “signo de contradicción”. La espada de dolor predicha a María anuncia otra oblación, perfecta y única, la de la Cruz que dará la salvación que Dios ha preparado “ante todos los pueblos”.
[530]
La Huida a Egipto y la matanza de los inocentes72 manifiestan la oposición de las tinieblas a la luz: “Vino a su Casa, y los suyos no lo recibieron”73. Toda la vida de Cristo estará bajo el signo de la persecución. Los suyos la comparten con él74. Su vuelta de Egipto75 recuerda el éxodo76 y presenta a Jesús como el liberador definitivo.