カトリック教会のカテキズム


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注

結果 574-594

[574]
Desde los comienzos del ministerio público de Jesús, fariseos y partidarios de Herodes, junto con sacerdotes y escribas, se pusieron de acuerdo para perderlecf Mc 3,6.. Por algunas de sus obras (expulsión de demonioscf Mt 12,24.; perdón de los pecadoscf Mc 2,7.; curaciones en sábadocf Mc 3,1-6.; interpretación original de los preceptos de pureza de la Leycf Mc 7,14-23.; familiaridad con los publicanos y los pecadores públicoscf Mc 2,14-17.), Jesús apareció a algunos malintencionados sospechoso de posesión diabólicacf Mc 3,22; Jn 8,48; 10,20.. Se le acusa de blasfemocf Mc 2,7; Jn 5,18; 10,33. y de falso profetismocf Jn 7,12; 7,52., crímenes religiosos que la Ley castigaba con pena de muerte a pedradascf Jn 8,59; 10,31..
[575]
Muchas de las obras y de las palabras de Jesús han sido, pues, un “signo de contradicción”Lc 2,34. para las autoridades religiosas de Jerusalén, aquéllas a las que el Evangelio de san Juan denomina con frecuencia “los judíos”cf Jn 1,19; 2,18; 5,10; 7,13; 9,22; 18,12; 19,38; 20,19., más incluso que a la generalidad del pueblo de Dioscf Jn 7,48-49.. Ciertamente, sus relaciones con los fariseos no fueron solamente polémicas. Fueron unos fariseos los que le previnieron del peligro que corríacf Lc 13,31.. Jesús alaba a alguno de ellos como al escriba de Mc 12,34 y come varias veces en casa de fariseoscf Lc 7,36; 14,1.. Jesús confirma doctrinas sostenidas por esta élite religiosa del pueblo de Dios: la resurrección de los muertoscf Mt 22,23-34; Lc 20,39., las formas de piedad (limosna, ayuno y oracióncf Mt 6,18.) y la costumbre de dirigirse a Dios como Padre, carácter central del mandamiento de amor a Dios y al prójimocf Mc 12,28-34..
[576]
A los ojos de muchos en Israel, Jesús parece actuar contra las instituciones esenciales del Pueblo elegido: – contra la sumisión a la Ley en la integridad de sus prescripciones escritas, y, para los fariseos, según la interpretación de la tradición oral. – contra el carácter central del Templo de Jerusalén como lugar santo donde Dios habita de una manera privilegiada. – contra la fe en el Dios único, cuya gloria ningún hombre puede compartir.
[577]
Al comienzo del Sermón de la Montaña, Jesús hace una advertencia solemne presentando la Ley dada por Dios en el Sinaí con ocasión de la Primera Alianza, a la luz de la gracia de la Nueva Alianza:
«No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir sino a dar cumplimiento. Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una “i” o un ápice de la Ley sin que todo se haya cumplido. Por tanto, el que quebrante uno de estos mandamientos menores, y así lo enseñe a los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; en cambio el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los cielos»Mt 5,17-19..
[578]
Jesús, el Mesías de Israel, por lo tanto el más grande en el Reino de los cielos, se debía sujetar a la Ley cumpliéndola en su totalidad hasta en sus menores preceptos, según sus propias palabras. Incluso es el único en poderlo hacer perfectamentecf Jn 8,46.. Los judíos, según su propia confesión, jamás han podido cumplir la Ley en su totalidad, sin violar el menor de sus preceptoscf Jn 7,19; Hch 13,38-41; 15,10.. Por eso, en cada fiesta anual de la Expiación, los hijos de Israel piden perdón a Dios por sus transgresiones de la Ley. En efecto, la Ley constituye un todo y, como recuerda Santiago, “quien observa toda la Ley, pero falta en un solo precepto, se hace reo de todos”St 2,10; cf Ga 3,10; 5,3..
[579]
Este principio de integridad en la observancia de la Ley, no sólo en su letra sino también en su espíritu, era apreciado por los fariseos. Al subrayarlo para Israel, muchos judíos del tiempo de Jesús fueron conducidos a un celo religioso extremocf Rm 10,2., el cual, si no quería convertirse en una casuística “hipócrita”cf Mt 15,3-7; Lc 11,39-54. no podía más que preparar al pueblo a esta intervención inaudita de Dios que será la ejecución perfecta de la Ley por el único Justo en lugar de todos los pecadorescf Is 53,11; Hb 9,15..
[580]
El cumplimiento perfecto de la Ley no podía ser sino obra del divino Legislador que nació sometido a la Ley en la persona del Hijocf Ga 4,4.. En Jesús la Ley ya no aparece grabada en tablas de piedra sino “en el fondo del corazón”Jr 31,33. del Siervo, quien, por “aportar fielmente el derecho”Is 42,3., se ha convertido en “la Alianza del pueblo”Is 42,6.. Jesús cumplió la Ley hasta tomar sobre sí mismo “la maldición de la Ley”Ga 3,13. en la que habían incurrido los que no “practican todos los preceptos de la Ley”Ga 3,10. porque “ha intervenido su muerte para remisión de las transgresiones de la Primera Alianza”Hb 9,15..
[581]
Jesús fue considerado por los judíos y sus jefes espirituales como un “rabbi”cf Jn 11,28; 3,2; Mt 22,23-24,34-36.. Con frecuencia argumentó en el marco de la interpretación rabínica de la Leycf Mt 12,5; 9,12; Mc 2,23-27; Lc 6,6-9; Jn 7,22-23.. Pero al mismo tiempo, Jesús no podía menos que chocar con los doctores de la Ley porque no se contentaba con proponer su interpretación entre los suyos, sino que “enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas”Mt 7,28-29.. La misma Palabra de Dios, que resonó en el Sinaí para dar a Moisés la Ley escrita, es la que en Él se hace oír de nuevo en el Monte de las Bienaventuranzascf Mt 5,1.. Esa palabra no revoca la Ley sino que la perfecciona aportando de modo divino su interpretación definitiva: “Habéis oído también que se dijo a los antepasados (…) pero yo os digo”Mt 5,33-34.. Con esta misma autoridad divina, desaprueba ciertas “tradiciones humanas”Mc 7,8. de los fariseos que “anulan la Palabra de Dios”Mc 7,13..
[582]
Yendo más lejos, Jesús da plenitud a la Ley sobre la pureza de los alimentos, tan importante en la vida cotidiana judía, manifestando su sentido “pedagógico”cf Ga 3,24. por medio de una interpretación divina: “Todo lo que de fuera entra en el hombre no puede hacerle impuro (…) —así declaraba puros todos los alimentos—. Lo que sale del hombre, eso es lo que hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas”Mc 7,18-21.. Jesús, al dar con autoridad divina la interpretación definitiva de la Ley, se vio enfrentado a algunos doctores de la Ley que no aceptaban su interpretación a pesar de estar garantizada por los signos divinos con que la acompañabacf Jn 5,36; 10,25. 37-38; 12,37.. Esto ocurre, en particular, respecto al problema del sábado: Jesús recuerda, frecuentemente con argumentos rabínicoscf Mt 2,25-27; Jn 7,22-24., que el descanso del sábado no se quebranta por el servicio de Dioscf Mt 12,5; Nm 28,9. o al prójimocf Lc 13,15-16; 14,3-4. que realizan sus curaciones.
[583]
Como los profetas anteriores a Él, Jesús profesó el más profundo respeto al Templo de Jerusalén. Fue presentado en él por José y María cuarenta días después de su nacimientoLc. 2,22-39.. A la edad de doce años, decidió quedarse en el Templo para recordar a sus padres que se debía a los asuntos de su Padrecf Lc 2,46-49.. Durante su vida oculta, subió allí todos los años al menos con ocasión de la Pascuacf Lc 2,41.; su ministerio público estuvo jalonado por sus peregrinaciones a Jerusalén con motivo de las grandes fiestas judíascf Jn 2,13-14; 5,1. 14; 7,1. 10. 14; 8,2; 10,22-23..
[584]
Jesús subió al Templo como al lugar privilegiado para el encuentro con Dios. El Templo era para Él la casa de su Padre, una casa de oración, y se indigna porque el atrio exterior se haya convertido en un mercadoMt 21,13.. Si expulsa a los mercaderes del Templo es por celo hacia las cosas de su Padre: “No hagáis de la Casa de mi Padre una casa de mercado. Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: 'El celo por tu Casa me devorará' (Sal 69,10)”Jn 2,16-17.. Después de su Resurrección, los Apóstoles mantuvieron un respeto religioso hacia el Templocf Hch 2,46; 3,1; 5,20. 21..
[585]
Jesús anunció, no obstante, en el umbral de su Pasión, la ruina de ese espléndido edificio del cual no quedará piedra sobre piedracf Mt 24,1-2.. Hay aquí un anuncio de una señal de los últimos tiempos que se van a abrir con su propia Pascuacf Mt 24,3; Lc 13,35.. Pero esta profecía pudo ser deformada por falsos testigos en su interrogatorio en casa del sumo sacerdotecf Mc 14,57-58. y serle reprochada como injuriosa cuando estaba clavado en la cruzcf Mt 27,39-40..
[586]
Lejos de haber sido hostil al Templocf Mt 8,4; 23,21; Lc 17,14; Jn 4,22. donde expuso lo esencial de su enseñanzacf Jn 18,20., Jesús quiso pagar el impuesto del Templo asociándose con Pedrocf Mt 17,24-27., a quien acababa de poner como fundamento de su futura Iglesiacf Mt 16,18.. Aún más, se identificó con el Templo presentándose como la morada definitiva de Dios entre los hombrescf Jn 2,21; Mt 12,6.. Por eso su muerte corporalcf Jn 2,18-22. anuncia la destrucción del Templo que señalará la entrada en una nueva edad de la historia de la salvación: “Llega la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre”Jn 4,21; cf Jn 4,23-24; Mt 27,51; Hb 9,11; Ap 21,22..
[587]
Si la Ley y el Templo de Jerusalén pudieron ser ocasión de “contradicción”cf Lc 2,34. entre Jesús y las autoridades religiosas de Israel, la razón está en que Jesús, para la redención de los pecados —obra divina por excelencia—, acepta ser verdadera piedra de escándalo para aquellas autoridadescf Lc 20,17-18; Sal 118,22..
[588]
Jesús escandalizó a los fariseos comiendo con los publicanos y los pecadorescf Lc 5,30. tan familiarmente como con ellos mismoscf Lc 7,36; 11,37; 14,1.. Contra algunos de los “que se tenían por justos y despreciaban a los demás”Lc 18,9; cf Jn 7,49; 9,34., Jesús afirmó: “No he venido a llamar a conversión a justos, sino a pecadores”Lc 5,32.. Fue más lejos todavía al proclamar frente a los fariseos que, siendo el pecado una realidad universalcf Jn 8,33-36., los que pretenden no tener necesidad de salvación se ciegan con respecto a sí mismoscf Jn 9,40-41..
[589]
Jesús escandalizó sobre todo porque identificó su conducta misericordiosa hacia los pecadores con la actitud de Dios mismo con respecto a elloscf Mt 9,13; Os 6,6.. Llegó incluso a dejar entender que compartiendo la mesa con los pecadorescf Lc 15,1-2., los admitía al banquete mesiánicocf Lc 15,22-32.. Pero es especialmente al perdonar los pecados, cuando Jesús puso a las autoridades de Israel ante un dilema. Porque como ellas dicen, justamente asombradas, “¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios?”Mc 2,7.. Al perdonar los pecados, o bien Jesús blasfema porque es un hombre que pretende hacerse igual a Dioscf Jn 5,18; 10,33. o bien dice verdad y su persona hace presente y revela el Nombre de Dioscf Jn 17,6-26..
[590]
Sólo la identidad divina de la persona de Jesús puede justificar una exigencia tan absoluta como ésta: “El que no está conmigo está contra mí”Mt 12,30.; lo mismo cuando dice que él es “más que Jonás (…) más que Salomón”Mt 12,41-42., “más que el Templo”Mt 12,6.; cuando recuerda, refiriéndose a que David llama al Mesías su Señorcf Mt 12,36-37., cuando afirma: “Antes que naciese Abraham, Yo soy”Jn 8,58.; e incluso: “El Padre y yo somos una sola cosa”Jn 10,30..
[591]
Jesús pidió a las autoridades religiosas de Jerusalén que creyeran en él en virtud de las obras de su Padre que él realizabaJn 10,36-38.. Pero tal acto de fe debía pasar por una misteriosa muerte a sí mismo para un nuevo “nacimiento de lo alto”Jn 3,7. atraído por la gracia divinacf Jn 6,44.. Tal exigencia de conversión frente a un cumplimiento tan sorprendente de las promesascf Is 53,1. permite comprender el trágico desprecio del Sanedrín al estimar que Jesús merecía la muerte como blasfemocf Mc 3,6; Mt 26,64-66.. Sus miembros obraban así tanto por “ignorancia”cf Lc 23,34; Hch 3,17-18. como por el “endurecimiento”Mc 3,5; Rm 11,25. de la “incredulidad”Rm 11,20..
[592]
Jesús no abolió la Ley del Sinaí, sino que la perfeccionócf Mt 5,17-19. de tal modocf Jn 8,46. que reveló su hondo sentidocf Mt 5,33. y satisfizo por las transgresiones contra ellacf Hb 9,15..
[593]
Jesús veneró el Templo subiendo a él en peregrinación en las fiestas judías y amó con gran celo esa morada de Dios entre los hombres. El Templo prefigura su Misterio. Anunciando la destrucción del Templo anuncia su propia muerte y la entrada en una nueva edad de la historia de la salvación, donde su cuerpo será el Templo definitivo.
[594]
Jesús realizó obras como el perdón de los pecados que lo revelaron como Dios Salvadorcf Jn 5,16-18.. Algunos judíos que no le reconocían como Dios hecho hombrecf Jn 1,14. veían en él a “un hombre que se hace Dios”Jn 10,33., y lo juzgaron como un blasfemo.