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キリストのいけにえにあがないと償いの価値をもたらしたのは、その限りない愛497にほかなりません。キリストはわたしたち皆を知り、愛してご自分のいのちを奉献されました498。「キリストの愛がわたしたちを駆り立ててい〔ま〕す。わたしたちはこう考えます。すなわち、一人のかたがすべての人のために死んでくださった以上、すべての人も死んだことになります」(二コリント5∙14)。人間はだれであれ、もっとも聖なる者であっても、すべての人間の罪を負い、すべての人のために自分をいけにえとしてささげることはできません。キリストは神の御子であって、あらゆる人間を超越すると同時に包括し、また全人類の頭でもあるので、いけにえとなってすべての人をあがなうことがおできになったのです。
El “amor hasta el extremo”114 es el que confiere su valor de redención y de reparación, de expiación y de satisfacción al sacrificio de Cristo. Nos ha conocido y amado a todos en la ofrenda de su vida115. “El amor (…) de Cristo nos apremia al pensar que, si uno murió por todos, todos por tanto murieron”116. Ningún hombre aunque fuese el más santo estaba en condiciones de tomar sobre sí los pecados de todos los hombres y ofrecerse en sacrificio por todos. La existencia en Cristo de la persona divina del Hijo, que al mismo tiempo sobrepasa y abraza a todas las personas humanas, y que le constituye Cabeza de toda la humanidad, hace posible su sacrificio redentor por todos.
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トリエント公会議は、「キリストは十字架上での受難により、わたしたちを義とする功徳を積まれた」499と教え、永遠の救いの源500であるキリストのいけにえの比類のない性格を強調しました。教会は、「めでたし、わたしたちの唯一の希望である十字架よ!」501と歌って、十字架を崇敬します。
Sua sanctissima passione in ligno crucis nobis justificationem meruit (“Por su sacratísima pasión en el madero de la cruz nos mereció la justificación”), enseña el Concilio de Trento117 subrayando el carácter único del sacrificio de Cristo como “causa de salvación eterna”118. Y la Iglesia venera la Cruz cantando: O crux, ave, spes unica (“Salve, oh cruz, única esperanza”119).