カトリック教会のカテキズム


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注

結果 625-626

[625]
La permanencia de Cristo en el sepulcro constituye el vínculo real entre el estado pasible de Cristo antes de Pascua y su actual estado glorioso de resucitado. Es la misma persona de “El que vive” que puede decir: “estuve muerto, pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglos”Ap 1,18.:
«Y este es el misterio del plan providente de Dios sobre la Muerte y la Resurrección de Hijos de entre los muerte: que Dios no impidió a la muerte separar el alma del cuerpo, según el orden necesario de la naturaleza, pero los reunió de nuevo, una con otro, por medio de la Resurrección, a fin de ser Él mismo en persona el punto de encuentro de la muerte y de la vida deteniendo en Él la descomposición de la naturaleza que produce la muerte y resultando Él mismo el principio de reunión de las partes separadas»San Gregorio Niceno, Oratio catechetica, 16,9: PG, 45,52..
[626]
Ya que el “Príncipe de la vida que fue llevado a la muerte”Hch 3,15. es al mismo tiempo “el Viviente que ha resucitado”Lc 24,5-6., era necesario que la persona divina del Hijo de Dios haya continuado asumiendo su alma y su cuerpo separados entre sí por la muerte:
«Aunque Cristo en cuanto hombre se sometió a la muerte, y su alma santa fue separada de su cuerpo inmaculado, sin embargo su divinidad no fue separada ni de una ni de otro, esto es, ni del alma ni del cuerpo: y, por tanto, la persona única no se encontró dividida en dos personas. Porque el cuerpo y el alma de Cristo existieron por la misma razón desde el principio en la persona del Verbo; y en la muerte, aunque separados el uno de la otra, permanecieron cada cual con la misma y única persona del Verbo»San Juan Damasceno, De fide orthodoxa, 3,27: PG, 94,1098A..