カトリック教会のカテキズム


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注

結果 84-95

[84]
“El depósito”cf 1 Tm 6,20; 2 Tm 1,12-14. de la fe (depositum fidei), contenido en la sagrada Tradición y en la sagrada Escritura fue confiado por los Apóstoles al conjunto de la Iglesia. “Fiel a dicho depósito, todo el pueblo santo, unido a sus pastores, persevera constantemente en la doctrina de los Apóstoles y en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones, de modo que se cree una particular concordia entre pastores y fieles en conservar, practicar y profesar la fe recibida”DV, 10..
[85]
“El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios, oral o escrita, ha sido encomendado sólo al Magisterio vivo de la Iglesia, el cual lo ejercita en nombre de Jesucristo”DV, 10., es decir, a los obispos en comunión con el sucesor de Pedro, el obispo de Roma.
[86]
“El Magisterio no está por encima de la palabra de Dios, sino a su servicio, para enseñar puramente lo transmitido, pues por mandato divino y con la asistencia del Espíritu Santo, lo escucha devotamente, lo custodia celosamente, lo explica fielmente; y de este único depósito de la fe saca todo lo que propone como revelado por Dios para ser creído”DV, 10..
[87]
Los fieles, recordando la palabra de Cristo a sus Apóstoles: “El que a vosotros escucha a mí me escucha”Lc 10,16; cf LG, 20., reciben con docilidad las enseñanzas y directrices que sus pastores les dan de diferentes formas.
[88]
El Magisterio de la Iglesia ejerce plenamente la autoridad que tiene de Cristo cuando define dogmas, es decir, cuando propone, de una forma que obliga al pueblo cristiano a una adhesión irrevocable de fe, verdades contenidas en la Revelación divina o también cuando propone de manera definitiva verdades que tienen con ellas un vínculo necesario.
[89]
Existe un vínculo orgánico entre nuestra vida espiritual y los dogmas. Los dogmas son luces que iluminan el camino de nuestra fe y lo hacen seguro. De modo inverso, si nuestra vida es recta, nuestra inteligencia y nuestro corazón estarán abiertos para acoger la luz de los dogmas de la fecf Jn 8,31-32..
[90]
Los vínculos mutuos y la coherencia de los dogmas pueden ser hallados en el conjunto de la Revelación del Misterio de Cristocf CV I: DS, 3016: “mysteriorum nexus”, LG, 25.. «Conviene recordar que existe un orden o “jerarquía” de las verdades de la doctrina católica, puesto que es diversa su conexión con el fundamento de la fe cristiana»UR, 11..
[91]
Todos los fieles tienen parte en la comprensión y en la transmisión de la verdad revelada. Han recibido la unción del Espíritu Santo que los instruyecf 1 Jn 2,20-27. y los conduce a la verdad completacf Jn 16,13..
[92]
«La totalidad de los fieles (…) no puede equivocarse en la fe. Se manifiesta esta propiedad suya, tan peculiar, en el sentido sobrenatural de la fe de todo el pueblo: cuando desde los obispos hasta el último de los laicos cristianos muestran su consentimiento en cuestiones de fe y de moral»LG, 12..
[93]
«El Espíritu de la verdad suscita y sostiene este sentido de la fe. Con él, el Pueblo de Dios, bajo la dirección del Magisterio (…), se adhiere indefectiblemente a la fe transmitida a los santos de una vez para siempre, la profundiza con un juicio recto y la aplica cada día más plenamente en la vida»LG, 12..
[94]
Gracias a la asistencia del Espíritu Santo, la inteligencia tanto de las realidades como de las palabras del depósito de la fe puede crecer en la vida de la Iglesia: – «Cuando los fieles las contemplan y estudian repasándolas en su corazón»DV, 8.; es en particular la «investigación teológica (…) la que debe profundizar en el conocimiento de la verdad revelada»GS, 62,7; cf ibíd., 44,2; DV, 23; ibíd., 24; UR, 4.. – Cuando los fieles «comprenden internamente los misterios que viven»DV, 8.; Divina eloquia cum legente crescunt («la comprensión de las palabras divinas crece con su reiterada lectura»)San Gregorio Magno, Homiliae in Ezechielem, 1,7,8: PL, 76,843.. – «Cuando las proclaman los obispos, que con la sucesión apostólica reciben un carisma de la verdad»DV, 8..
[95]
«La santa Tradición, la sagrada Escritura y el Magisterio de la Iglesia, según el plan prudente de Dios, están unidos y ligados, de modo que ninguno puede subsistir sin los otros; los tres, cada uno según su carácter, y bajo la acción del único Espíritu Santo, contribuyen eficazmente a la salvación de las almas»DV, 10,3..